viernes, 26 de febrero de 2010

SALPAS

“Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla, mientras el género humano no escucha”. (Victor Hugo)


Y termina siendo una constante. Parafraseando a Víctor Hugo, el hombre habla y no escucha, lo cual quiere decir que aun permanece sumergido en su propia ignorancia, en su infinita necedad de negar al otro y negarse a si mismo. Hay que ver el agua que ha pasado debajo del puente, desde la revolución francesa. Y pensaríamos que quizás hubiéramos aprendido…algo de cortesía… pero pasa el tiempo y algunos siguen en la ignorancia e irrespeto hacia el otro…seguimos
dándole vuelta a la misma noria. Paul Johnson, el historiador inglés en tres de sus magistrales libros “Tiempos Modernos”, “ Los Intelectuales” o “ Los Héroes”, nos demostró que muchos de los famosos, grandes y estimados, tienen grandes carencias personales que los han afectado desde la niñez. Y todo lo que hicieron después fue expresar su resentimiento contra Dios, la sociedad, el otro. Quizás porque cuando se llega a esos niveles de importancia y admiración, los afamados, en una gran mayoría, son necios y se comportan como tales. Pero una vez que agarran pista o se les concede el poder, hablan, hablan hasta el cansancio, se creen dueños de la verdad…y ya no escuchan. Y por comienzan a negarlo todo: a Dios, a sus padres, sus orígenes, sus propias ideas y hasta se niegan a si mismos.

Ese es el grave problema de los importantes que se convencen que su liderazgo los faculta para hablar de todo, en todos los escenarios, sin saber mucho de nada. También los padres de familias y jefes religiosos y cualquiera que hayan sido investidos con algún tipo de autoridad…o tienen algún reconocimiento, pudieran caer en estas trampas de la vanidad humana. Pareciera que la constante es negar lo que son y no escuchar a los demás, a quienes deben su servicio.

Y hablando de todo, un amigo me mandó un video sobre las SALPAS. Prueba contundente de cómo está organizado el universo, de que existe una conciencia superior que cuida y gerencia todos los detalles…en contraste de todas las incongruencias de nosotros los humanos que seguimos insistiendo en corregirle la plana al gran ordenador. Alguien nos cuida de nosotros mismos, y de nuestras vanidades mientras muchos siguen con la intención de pervertir la ecología. Las salpas son pequeñas medusas que se organizan para protegernos de los efectos del calentamiento global. Ellas habitan en aguas ecuatoriales, y en mares fríos de la antártica y en mares del norte. Y son pequeños invertebrados que conforman unas bolas gelatinosas que se mueven por contracción, botando agua a través de su cuerpo, reteniendo el carbono que está en el phitoplankton del cual se alimentan . Lo extraordinario es que estas formaciones en redes protegen al ser humano del calentamiento global, consumiendo 4000 toneladas de carbono.

Y nuevo, los vemos casi a diario, los humanos importantes, se reunen en grandes Cumbres y Congresos y Asambleas y convocan a las muchedumbres a la guerra, hablan, y discuten, y pontifican sobre el calentamiento Global…sobre la pobreza, sobre la exclusión, sobre las violaciones de los derechos humanos… pero hacen muy poco. Cada uno de ellos prestan más atención a las cámaras, y al beneficio político o económico que les dará tal o cual intervención…pero la ecología sigue rota. La impresión que tengo es que debe haber mucho dinero para que tanta gente hable con tanta pasión sobre algo que saben no van a hacer…porque no creen en si mismos, ni en el otro… tantas cumbres sin decisiones firmes, son puro blá, blá, blá. Quizás nos convenga a todos como medicina que tomemos conciencia de lo que las SALPAS llevan haciendo desde el comienzo de la creación y delo que los humanos, lo que los reyes, dueños y no se que monserga decimos y hacemos . Los procesos decía Marco Aurelio, el Rey Romano del siglo primero, son asunto de los dioses y los guía la Providencia…Dios nos protege de nosotros mismos porque Dios no hizo el universo para jugar caprichosamente con él. Si cada gobierno se pusiese de acuerdo en eliminar las 4.000 toneladas de carbono que eliminan las SALPAS, la ecología de nuestro planeta…el clima, la calidad de vida nuestra estaría más garantizada. La naturaleza hace su trabajo…el hombre habla de sus resentimientos, vacíos y carencias, pero no logra salir de ese hueco. Nuestra ecología está rota por decisión propia. Nuestra autoestima ha quedado limitada a lo que hacemos y decimos , mientras que las salpas en silencio y a miles de kms de profundidad, hacen lo que tienen que hacer, afirmar su razón de ser, recuperar el equilibrio de la ecología perdida, sin esperar que las aplaudamos y hagamos un reportaje sobre ellas. Nada peor que la búsqueda de aplausos, hace al artista un comediante.

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