martes, 12 de enero de 2010

2010


Enero 2, 2010

Comenzamos a contar de nuevo. Año nuevo, vida nueva. En todos los rincones del mundo se celebra el nuevo año. Impresiona la alegría de muchos millones que brindan por la paz y por el progreso. Por supuesto que no todos lo pueden celebrar de la misma manera. Porque seguirán las polaridades, y seguirán las diferencias, y seguirán las oportunidades para avanzar más en lo económico y en lo social. El 2009 se caracterizó por toda clase de crisis, por el recrudecimiento de la violencia y del terrorismo y los cambios de estilo y las ofensas y amenazas entre los
servidores públicos que muchas veces olvidaron su papel de ser servidores de los demás y por la inefectividad de la mayoría. Sin embargo nuestros mejores deseos para que el 2010 sea para todos un año de cambios, de reflexión y de diálogos efectivos para la paz, y de contactos con el otro para la convivencia humana y para la toma de decisiones que ofrezcan apoyo a los que siempre han tenido menos oportunidades…Ojalá el 2010, sea el año para apartarnos de la negación y de la intolerancia y del resentimiento y de la arbitrariedad de unos contra otros. Para unos cuantos años que vamos a vivir, no vale la pena pasarlos en peleas y amenazas. Todos los años son diferentes y cada uno siempre viene con sus buenos y malos augurios y con sus buenas y malas predicciones. 2009, fue particularmente un año de pruebas para todos, con todo tipo de crisis: económica y financiera, política y social, familiar e individual, educativa, y religiosa. En todos los países arreciaron los problemas de seguridad, de terrorismo, de violencia, de medio ambiente, de tragedias ambientales, de infidelidades y peleas domésticas. Los escándalos de los importantes y de los famosos y poderosos se multiplicaron, dejando un mal sabor de boca. Ya no importa lo que digan los astrólogos, los babalaos, los psíquicos, los metafísicos…todos podemos poner nuestro granito de arena para hacer que este mundo sea más vivible y no tener que esperar que alguien nos prediga algo bueno para creer en nosotros mismos. Y aunque la medicina ha venido haciendo sus mejores esfuerzos para curar todo tipo de enfermedades, tenemos que llevar la ayuda médica a todos los niveles, en todos los casos, con las mejores condiciones. Albricias que todas las ciencias se hayan volcado a crear una conciencia más social – filantrópica diría- pero no basta…Hay que llevar el desarrollo a todos los niveles para que todos sientan que lo que reciben lo merecen y no es una limosna porque son excluidos y por decreto ahora serán dueños…sino es una oportunidad para que se hagan conscientes que necesitan dar un salto hacia el cambio…y que se unan a un desarrollo con justicia para todos sus derechos.
Volver al pasado para muchos podría ser una opción. Pero volver a las guerras y a las ideologías que separan ¿en qué nos ayudaría? No podríamos seguir siendo honestos con los resultados obtenidos. Lo que se probó y no resultó debe ser excluido y debemos ser más creativos para encontrar nuevas soluciones. Necesitamos reflexionar y tomar conciencia de nuestras necesidades y responsabilidades para estar claro qué clase de mundo diferente queremos, basado en la autoestima, en la comunicación, en la justicia y en el respeto por el otro, mirando todos hacia el futuro con otra óptica. Y de verdad que lo necesitamos porque no podemos seguir en esta cuesta abajo, con exceso de irrelevancia, creyendo que con negar lo hecho o con echarle la culpa al otro, ya los problemas no existen.

El 2010 hay que comenzarlo con un mea culpa y con una nueva visión de que lo podemos hacer mejor. Desde que el mundo nació, hemos vivido entre los dos polos: ese eterno pendulear entre lo positivo y lo negativo, entre la guerra y la paz. Pareciera que hemos sido bastante inconscientes de lo que hacemos y de las consecuencias de nuestros actos…Lo peor de todas las revoluciones excepto la cristiana, es que se llevaron y se llevan a cabo a punta de resentimientos y cobro de peajes por maltratos y abandonos del pasado. Las estadísticas actuales debieran alarmarnos porque pareciera que en todas las grandes ciudades lo que sigue existiendo es una guerra que se expresa en desprecio por el otro, en malos servicios que recibimos de los servidores públicos y en una guerra permanente entre los diferentes. Pareciera que no tenemos conciencia del costo de vidas, de sufrimientos, y pérdida de visión y de esperanzas de estas actitudes infantiles...Con mucha ligereza algunos líderes hablan de guerra sin tener idea de lo que una guerra significa, porque nunca han padecido una…lo de la guerra después de todas las guerras del siglo XX, debería ser una alternativa negada. Pero las guerras no solamente las dan los ejércitos con armas de alta tecnología…las peores guerras se libran actualmente en las calles de cualquiera ciudad importante y en muchos hogares y escuelas con las violaciones a todos los derechos del ciudadano. Como revertir esas estadísticas de maltrato y comenzar a hablar más de la dignidad de las personas para que todos consigamos nuestros objetivos y adquiramos las viviendas que necesitamos y salgamos de la pobreza y recuperemos el trabajo perdido y tengamos el beneficio de los programa de salud y de educación para todos por igual. Eliminemos los ejércitos y multipliquemos las escuelas y seamos más conscientes qué significa ser humano. Todo lo que se gasta en armas de última generación y en entrenamiento militares, podría invertirse en preparar mejor a los maestros y dotar mejor las escuelas y llevar los beneficios de las escuelas a las comunidades…y diseñar alianzas entre familias, escuelas, trabajo y comunidades, obligando a los servidores públicos a dar el mejor servicio a la comunidad. Esto sería una verdadera revolución. Pero prometer para terminar a la orilla del río, es un nuevo gran engaño.

Lo mejor para todos en 2010. Para los gobernantes que reflexionen y tomen conciencia de la responsabilidad de crear un mundo mejor para todos. Comunidades de diferentes con iguales oportunidades para todos. La misión de un gobernante no es de vivir de cumbre en cumbre, con discursos y promesas, sino crear comunidades óptimas para la convivencia y el desarrollo. Para los padres, que no se olviden de su única, bella misión: ser familia: que la familia sea un laboratorio de aprendizajes para la vida. El objetivo es que los hijos sean personas integrales. Para los maestros, que enseñen a sus alumnos virtudes y valores que los hagan mejores ciudadanos y que las escuelas sean aliadas de las familias para una educación más ajustada a las necesidades del ciudadano del 2010. Para los gerentes que sepan que lo más importante es la gente, los empleados y trabajadores, que den lo mejor de si, en su contexto laboral. Para los policías que su oficio no es matar, ni maltratar, sino servir y orientar y ayudar a que todo ciudadano sea una persona útil en la comunidad. Hay que vaciar las cárceles, convirtiendo el recurso humano ahí depositado en una fuerza social, de hombres y mujeres convertidos para su propio desarrollo, desterrando para siempre la cultura del maltrato y del abandono. Y a los sin oficio, los que creen que la calle es para poner en escena sus resentimientos, que mediten sobre la importancia de vivir una vida plena y con significado. Porque la vida no perdona, te pone pruebas y te da oportunidades. La conversión comienza cuando cada uno tome conciencia que los tropiezos y malos ratos pueden destapar en nosotros la fuerza creadora para ser “el artista de nuestra propia vida”: proyectando lo mejor de si sobre el lienzo de la cotidianidad y ganando méritos por su valor agregado. Feliz 2010.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario