lunes, 30 de noviembre de 2009

Otra vez la ética

Lo que está claro con la crisis que vivimos es que nadie sabe de qué crisis estamos hablando. La mayoría pensaría que es una crisis financiera. Pero la verdad es que todo se nos ha convertido en crisis: la familia, la ecología, la comunidad, los gobiernos, las universidades…el comercio…Dudamos mucho que haya un solo rincón de la tierra, que no haya sido tocado por el virus de la crisis. Estar en crisis no solo significa que la economía o el comercio se complica, sino que cada día más, nos alejamos de nosotros mismos, dejándonos en búsqueda de nuevas definiciones, sino que adicionalmente
pareciera que el universo está tomando nuevos rumbos, porque ya las necesidades cambiaron y las violaciones han aumentado y mucho de lo que nos venían diciendo ya no es verdad…y los líderes perdieron el norte y todos vemos y experimentamos un mundo muy diferente al que nos decían y vendían. Ya no se trata solo del sucio dinero, se trata del hombre, de su significado, de sus actividades y de sus decisiones, de la ética y de la conciencia de su destino y de la ecología y de cómo terminará todo esta pérdida de conciencia. La crisis que sentimos es la que somos, por dentro y por fuera, la que nos obliga a identificar de qué exactamente estamos hablando.

Hay dos procesos esenciales de la vida que han quedado a la deriva desde que el hombre decidió violar las pautas del universo: la ecología y la ética. Y cuando hablamos de ecología y de ética, estamos hablando de lo esencial, de algo que si se destruye, producirá efectos negativos en la persona, la familia, la pareja, la comunidad, y el trabajo. Lo escatólogico ya no lo podemos ignorar. Le hemos dado excesivo poder a los políticos para que ellos nos representen desde su ignorancia o intereses bastardos y quizás sepamos que quizás podamos ganar dinero, construir carreteras, ir a luna de ida y vuelta, pero no tendremos crecimiento, cuando la mayoría carecen de lo elemental para crecer con seguridad, con paz, con alimentos, con agua, con convivencia y diálogo social. Y cuando hablamos de crecimiento tenemos que decir que las tres cuartas partes de la humanidad han quedado ajenos a su propio desarrollo…porque en algún lado, las esencias son alteradas y los valores son violados …y las decisiones responden a intereses individualistas , terminando todos en el mismo despeñadero.

La ecología son las pautas del universo y la ética son las creencias y los valores que definen cuanto somos y hacemos. La crisis la hemos creado, todos cuando perdimos la inocencia de nosotros mismos y del otro… Y cuando digo todos, quiero decir gobernantes y políticos, y ciudadanos todos los que hemos consentido y tolerado tantas violaciones. Cuando hablamos de una crisis de esa magnitud, no podemos ser convidados de piedra, porque detrás de los efectos negativos, está la inconsciencia de la mayoría, las violaciones de los que nos gobiernan y de los usan los problemas ajenos para seguir medrando y creciendo económicamente. Olvidarse de la ecología y de la ética es hacernos cómplices de tantos abusos que observamos todos los días. Basta abrir las páginas de un diario, para ver cómo se han multiplicado los escándalos de los importantes, las muertes que a diario golpean cualquiera ciudad moderna y la cara dura de muchos que hacen y deshacen sin límites, sin ninguna autoridad que decida poner orden.

Olvidarnos de la ecología y de la ética ha sido siempre parte de la inconciencia humana. Comenzamos por negar la religión, porque algunos decidieron que era lo conveniente…porque había que entender que además de ser religioso, el hombre era muchas otras cosas que eran conveniente clarificar… Pero después negamos a Dios, porque no sabíamos dónde encontrarlo, y qué hacer con nuestra fe…y ahora negamos la ética y con tantas negaciones siento que el hombre siempre termina negándose a si mismo y de esa manera todos nos hundiremos más en nuevas negaciones e incongruencias y perderemos la confianza en uno mismo y en el otro, y en el contacto humano, Madoff, Standford, y otros muchos personajes son ejemplos claros de quienes cruzaron la línea con múltiples violaciones, pretendiendo que lo podían hacer con impunidad y con la complacencia de otros muchos cómplices. Y lo que comenzaron en pequeña escala, terminó siendo el origen de un tsunami económico que casi termina por hundir al mundo económico. Y cuando se dieron cuenta que podían hacerlo todo según su capricho, violando todas las normas, se decidieron a arriesgarse creando una amenaza de mayores proporciones. Esos son nombres que no deberíamos olvidarlos jamás, como violadores de las pautas y de la ecología. Ellos representan a una generación de hombres con talento y preparación y con oportunidades quienes se olvidaron de las pautas y de los valores, se olvidaron de lo esencial de la convivencia humana y causaron dolor y tragedia a muchos.

Nuestra confusión comienza cuando tratamos de definir qué es ética. Etica son los valores y las creencias y los principios medulares que dan sentido y razón de ser a todo lo que hacemos. La ética nos permite ser consecuentes con nosotros mismos y con lo que decimos y hacemos. La moral tiene que ver con las normas y las pautas que regulan nuestra relación con todo lo demás. Desde la aparición masiva de multimillonarios al instante, aparecieron también millones de pobres. Automáticamente tendemos a pensar que el mundo está mal construído y que la sociedad es un arreglo injusto que lo han ido haciendo unos pocos según sus conveniencias, mientras la inmensa mayoría siempre terminará en la exclusión y en el olvido, creyendo que el culpable de sus males es el otro. Responsables son los que violan los principios o permitieron que los principios fuesen violados, sin hacer nada al respecto. Debe haber alguna relación entre riqueza y pobreza, cuando se rompe la ecología. Cuando esto sucede todo se desorganiza y todos los disparates son posibles. Y la ecología se rompe cuando se ignora al otro y se violentan las pautas del universo. Y si hablamos de riquezas, también hablamos de oportunidades y de límites y ahí nos encontramos todos con los mismos excesos y con las mismas violaciones que han existido todo el tiempo en todas partes.

¿La sociedad a la cual pertenecemos y en la cual vivimos es justa, equitativa, ética, ecológica?. ¿ Es más justa que la anterior…que no tenía tantas comodidades? ¿La comodidad no nos hace olvidar del límite y de la norma? Lo que resalta a primera vista es la injusticia: unos si pueden y logran salirse con las suyas y otros sufren las consecuencias. Basta pasearse por cualquiera ciudad moderna…y ver todas las muestras de injusticias: Las que se ven y exasperan y las que permanecen escondidas en un mundo irreal de maltratos con los cuales manejamos al diferente, al que no es igual. ¿La pobreza es ética? ¿ Las guerras son éticas? ¿ el armamentismo es ético? ¿ la violencia, la delincuencia, el abandono…el tráfico de drogas, de órganos…? ¿son todas ellas expresiones de una conciencia ética?. Seguramente que hemos perdido conciencia y calidad de vida..y en la pérdida de calidad hemos perdido lo esencial de la convivencia humana. Y lo más preocupante es cómo llegamos a los extremos del crimen y de la prostitución infantil, y del secuestro, y de la venta de órganos…y de todas las transacciones financieras ocultas que se hacen de espalda a los derechos de otros… Hemos perdido el camino…el valor ya no tiene sentido…y la necesidad es la de ser más y mejor que los demás, competir por el poder y el tener y demostrarle al otro que soy más y tengo más…porque ahora ese es el único valor. Pero hay otra razón para haber llegado a todo esta crisis que hemos fabricado. Las familias ya no enseñan valores…los padres no modelan competencias, alineadas con valores sólidos. Los maestros no tienen tiempo o no tienen coraje…lo que se enseña en un mundo consumista, donde todos los objetos que se compran anclan las conciencias que buscan desesperadamente caminos para salir del vacío y de la soledad. Las escuelas, las universidades, las empresas no contemplan en sus pensums la ética, ni los valores…aunque enseñen a los alumnos mucho de tecnología y de ciencias y con el cuento de la libertad de cátedra los profesores pueden enseñar sus excentricidades a los alumnos sin que nadie proteste. Sobra información y falta conciencia para llenar esos vacios que el hombre moderno ha venido cultivando con el ensimismamiento de si mismo. Dentro de la crisis en la cual estamos podemos pensar que si la familia estuviese haciendo su trabajo quizás no habría ni pobreza, ni delincuencia, ni corrupción, ni violencia, ni secuestros…

El aprendizaje de un valor toma tiempo, y paciencia y monitoreo…y dedicación y compromiso…y en estos días muchas de esas creencias se desbaratan y destruyen en décimas de segundo con reportajes, videos, películas, que adormecen las conciencias y han venido creando una subconciencia marginal. Para los dos años muchos de los valores de una familia que ya debieran estar instalados en la conciencia de un niño, están amenazados por la información adversa que él niño experimenta en su propio contexto. Y los próximos tres años son de consolidación hasta que él comience a aplicarlos…y cuando se pierden los valores esenciales, cuando los padres dejan de tener contacto, su influencia sobre sus hijos muere, y nuestros hijos quedarán expuestos a las peores calamidades: virus, enfermedades, pandillas, drogas…maneras todas paradójicas de buscar el contacto perdido. Necesitamos volver al valor, a lo sagrado, a lo esencial. Para retomar el camino y de nuevo y quien lo tiene que iniciar es la familia misma, como triángulo sagrado del desarrollo. ¿Qué pasaría si cada padre, se dedicase a sembrar en el alma de su hijo, aquella visión hermosa que nos regaló Jeremy Bentham, 1830.

“Crea toda la felicidad que seas capaz,
suprime todas las desgracias que puedas.
Cada día te permitirá-te invitará a añadir algo
a los placeres de los demás, a aminorar parte de sus dolores.
Y por cada grano de bondad que siembres en el corazón
de los demás, encontrarás toda una cosecha en tu propio corazón,
al tiempo que cada tristeza que arranques de los pensamientos y sentimientos de tus prójimos,
será reemplazada por hermosas flores de paz y gozo en el santuario de tu alma…”

Aun abrigo la esperanza del reencuentro humano, en los principios y en la hermandad de una convivencia inteligente, para que todos podamos aspirar a sentirnos dignos de una mejor calidad de vida. La contaminación que nos está destruyendo no es la del medio ambiente que irrespetamos, sino la intoxicación despiadada de los humanos que han perdido la conciencia de ser humanos privilegiados participando en un mundo abierto para el crecimiento, con tal de que repitamos aquello de Spinoza: “Nada es más útil al hombre que el hombre mismo”.

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