jueves, 15 de octubre de 2009

Julio Rivas

Julio es nuestra versión vernácula de Neda Agha Soltan. ¿Se acuerdan de aquella belleza - joven iraní- que se enfrentó al poder y a las trampas de un gobierno al estilo de Jalisco, que cuando pierde, arrebata…?. La vida de Neda fue corta pero su testimonio eterno. Meses después de su muerte, su memoria no ha podido ser eliminada, ni con los discursos, ni con la
persecución. Se la quiere y se la admira porque Neda se convirtió en un modelo para la juventud, pero no de las pasarelas, sino de los valores y del compromiso con su pueblo… Neda está en nuestro presente querida y admirada más que nunca porque de una cultura donde a la mujer no ha tenido mucho espacio, ella rompió con tradiciones y mitos y nos ofreció un testimonio que selló con su propia vida. Y ahora en las calles de Caracas, aparece la versión en masculino, Julio, un muchacho de provincia admirado por su coraje y compromiso. Los grandes, los famosos juegan juegos de niños y se entretienen con sus soldaditos, sus tanques, sus armas, y más recientemente con sus bombas atómicas…y se hipnotizan con desfiles, y uniformes y rituales de palacio, y promesas de cambio, adaptando la historia a sus propósitos…cuando los pueblos cansados de promesas mueren de hambre y reclaman justicia y seguridad. Julio, al igual que Neda, y como muchos otros jóvenes con coraje de los grandes, han arriesgado sus vidas y comodidades para que la libertad y los derechos de muchos se respeten quienes jamás los han tenido. Esos son los nuevos líderes de un universo que definitivamente reclama cambios en una sociedad cómoda, dirigida en su mayoría por oportunistas carentes de ética y de compromiso.

¿Quién dijo que los jóvenes de hoy son una generación boba…? ¿Quién se atrevería a llamarlos la generación irrelevante…? . Irrelevantes son muchos políticos- no todos- y eternos candidatos para nada, incapaces de mirar más allá de su propio individualismo sin contacto, cuyo único objetivo es hacer lo imposible, negociar lo imposible y sacrificar principios y valores para terminar en más de lo mismo. Ciertamente sabemos que unas elecciones amañadas, no hacen una democracia, ni convierten a un marginal en un gran estadista. Irrelevantes son los que destruyen las esperanzas de sus pueblos y el crecimiento y la justicia…y prometen y no cumplen y sobornan y extorsionan para convertirse en figurones que nadie necesita. Irrelevantes son los que se han quedado afuera, todos esos que no se involucran porque temen perder sus beneficios y se proclaman líderes de algo que ellos mismos inventaron, altos ejecutivos que no ejecutan, enriquecidos banqueros con las oportunidades de un gobierno que destruye y dilapida, empresarios, y políticos del momento…acostumbrados a anunciar cambios para los demás, sin tener conciencia de su propia irrelevancia. Si nos quedase alguna vergüenza deberíamos pasearnos por las recientes cumbres y reuniones de presidentes, ministros y cancilleres para ver cúanto dinero gastan estos improvisados en discursos y ceremonias y reuniones y protocolos y seguridad que jamás llegarán al bienestar de sus pueblos.

Los jóvenes – que para mi son mayoría - andan en algo diferente: ellos nos ofrecen una propuesta coherente contra la injusticia y contra el abuso y contra la violación de los derechos de todos…y sobre la escasa claridad que tienen los importantes sobre el calentamiento global, las guerras innecesarias, la crisis financiera por la violación de las pautas éticas, sobre la distribución y consumo de drogas, y la venta de armas… Con los jóvenes de conciencia limpia, de temple y convicciones, y su lealtad con los principios que recibieron, y con su manejo de la verdad, con su integridad y su presencia. Ellos se convertirán en - la generación de la esperanza - para crear una nueva civilización, para tener un planeta limpio sin arreglos entre políticos y empresarios, sin negociaciones turbias donde muchos importantes han metido sus manos sucias y nos han condenado a desaparecer sin consultarnos…donde todo ha terminado siendo un asunto de “intereses económicos y políticos …entre unos y otros” de espaldas al futuro del planeta.

Lo bueno es que los jóvenes están por todos lados…y en todos los países …y en todas las universidades, y en todas las empresas…nos recuerdan que la juventud se vive una vez, y que no se pueden traicionar los ideales, ni los sueños y para el futuro ellos representan la nueva civilización humana y una nueva democracia con sus valores y tradiciones y con la ecología y la ética. Los jóvenes nos enseñan a dialogar, a respetar al otro, a incluir a todos en todas las oportunidades para el bienestar y el crecimiento. No importa que aparezcan los burócratas de oficio que han traicionado sus conciencias a descalificar su valentía y a querer dañar la reputación y buena imagen de Julio y de otros. Lamentable el espectáculo de ese gran garaje-sale, en que se han convertido Unasur, la OEA, la ONU, la Convención de Naciones Africanas y Mercosur – comprando conciencias y lealtades para conseguir el control del poder…y poder dominar a los demás. Sin duda que cinco años más tarde, ya todos nos habremos olvidado cómo han quedado en el olvido muchos de estos importantes que burlaron la ética y la ecología. Y será lo mismo de antes: promesas y frustraciones y resentimientos para estar peor que antes. ¿ Qué se puede esperar de quienes le han quitado a sus pueblos todos los derechos a vivir, a protestar, a expresarse…a crecer ? ¿ Qué podemos esperar de líderes ignorantes sin presencia, ni credibilidad que se creen dueños de la verdad?. Lo que me gusta de Julio es su integridad…su coraje y su incondicionalidad con sus ideales y principios, arriesgando comodidad y beneficios personales con su decisión a darlo el todo por el todo, hasta quedarse detrás de las rejas, si ese es el precio para dar testimonio de sus creencias. Y lo que más me gusta es la entereza de la madre de Julio, dándole apoyo al hijo que ella formó y que estuvo a punto de perder…Quizás por eso es diferente, porque lleva dentro la fuerza y el coraje de una familia donde se enseñó a ser trascendente. Ciertamente lo que necesitamos, es conciencia y trascendencia y pasión para liderizar los cambios. Menos ideología, menos resentimientos y menos protagonismo y más convicciones y más bienestar para todos.

2 comentarios:

  1. Muy de acuerdo con su post...el odio inoculado por el presidente para mantener una lucha insensata de clases es lo peor que nos ha podido suceder como país. El resentimiento es definitivamente un pésimo consejero.
    Saludos

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  2. No estoy segura de que usted sea el "Dr. Manuel Barroso" cuya obra y vida estoy estudiando en mi carrera como psicologo. Sin embargo, los planteamientos que presenta en este blog me hacen sospechar que si. Admiro, respeto y comparto su pensamiento. Me gustaría que mis compañeros tuviesen acceso a estos escritos. Gracias por publicarlos. Saludos.

    Natalia.
    Venezuela.

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