jueves, 15 de octubre de 2009

Educación y sentido de la vida

Krishnamurti nació al Sur de la India en 1887 y se educó en Inglaterra. Este contacto con modelos diferentes, con culturas diferentes, le sirvió para convertirse en un educador auténtico de donde salió uno de sus mejores libros: “La Educación y el significado de la vida…”, con un planteamiento tan vigente para el hombre de hoy como lo fue para el de 1972, cuando su publicación …una referencia mundial para responder a muchas interrogantes sobre el futuro del hombre, y de la humanidad.

“La educación no es la simple adquisición de conocimientos, ni la colección de datos, ni la conquista de la tecnología. Cada ser en el universo, tiene su propio significado y busca alcanzarlo.” “Educar es crear seres humanos integrados… en todas las dimensiones del ser. Mientras el alumno no comprenda el proceso total de su propia existencia, no habrá un sistema, ni mucho menos integración y seguiremos buscando a través de los diagnósticos, rótulos y modelos y teorías el orden y la paz del mundo…”

Esta búsqueda -la búsqueda del significado de la propia vida- , tiene que ver con lo trascendental, un sello de marca, algo olvidado en los últimos tiempos, la dirección correcta hacia el verdadero propósito de la vida. Por encima del tener y del poder, como objetivos de vida y del conquistar y el dominar al otro, está la persona con conciencia de su importancia, con sus valores y propósito de vida que la colocan en los límites de la excelencia.

“La verdadera educación es consecuencia de la transformación de nosotros mismos”. Todos sabemos que abundan universidades y centros de estudios para capacitar a los profesionales del futuro. Y es lógico que exista una justa competencia para mejorar sus estándares. La pregunta básica que todos nos deberíamos hacer es : ¿estamos capacitando a los ciudadanos del futuro, con competencias intrapersonales e interpersonales y comunicacionales y de liderazgo para el diálogo y para la negociación, para la paz y para el desarrollo equitativo de todos?. El futuro, la sustentabilidad, depende de que seamos capaces de crear un contexto social de respeto por las diferencias donde familias, escuelas, comunidades y empresas establezcan objetivos para el desarrollo. Y que por encima de los intereses de grupos económicos seamos lo suficientemente éticos para respetar el desarrollo para todos los demás desiguales. La educación basada en los principios y en la ecología, nos darán mejores resultados que los que tenemos en la actualidad con tantas guerras y violencia.

Educar es sacar de nuestro potencial competencias para ponerlas a disposición de lo que realmente tiene sentido: la paz, la convivencia, el respeto, el bienestar de todos. Todos nacemos con admirables condiciones y muchas oportunidades para el desarrollo. Queda en manos de padres y de maestros, de gerentes y de líderes saber “educar…” al futuro ciudadano, dándole mapas y valores que le permitan agregar valor en todo lo que emprenda a lo largo de su vida. Aunque seamos complementarios, vivimos en un mundo lleno de complejidades, y de simetrías, donde la expectativa es que seas como los demás, y te comportes como alguien y terminar así siendo una copia de otro… Detrás del educar está el aprender a vivir. Y vivir es un permanente hacer contacto con uno mismo y con el otro: amar, compartir, negociar, apreciándonos a nosotros mismos y a los demás, por lo que somos … los únicos verdaderos fundamentos de una autoestima efectiva, último propósito de la educación. Educamos para que el alumno tenga conciencia de si mismo, de su potencial y talentos y habilidades y las convierta en competencias para la vida. Autoestima y ecología son estados de conciencia que se obtienen cuando uno aprende a respetar lo que le fue dado. Después vendrán la ética y el conocimiento.

La mayoría de los humanos, se adaptan, y aprenden a obedecer normas y reglas matando sus propios sueños y las posibilidades reales de ser dueños y líderes de su propio destino. Lo trágico y lo paradójico de este modelo es que para vivir tienes que olvidarte de ti mismo… y aprender modos y maneras de cómo adaptarte a una sociedad de consumo, donde lo que menos importa son los valores. Lo verdaderamente trascendental sería que comenzando desde la casa, educásemos a los hijos con conciencia de si mismos, para que se respeten y sean responsables de sus propias necesidades y sean capaces de tomar decisiones y administrar sus errores y aciertos, aprendiendo con humildad a ser sabios y a reconocer sus propios méritos y limitaciones. No es el dinero, ni la fama, lo que los hijos necesitan de sus padres, sino el contacto y la presencia que hace que todos los procesos de la vida se descubran. Hijos que nacieron del no contacto o del accidente, y crecieron en medio de vidas disparatadas de padres importantes que se hicieron esclavos de la cotidianidad de una vida sin sentido.

La educación que recibimos nos hace incapaces y al otro un enemigo indeseable. “Nos hace temer el ser diferentes a los demás o el pensar de distinta manera a la norma establecida por la sociedad que aparentemente respeta la autoridad y la tradición”.

“Tenemos que reeducarnos para no matarnos los unos a los otros por cualquier causa, por buena que sea o por cualquier ideología no importa lo prometedora que aparentemente sea para la futura felicidad del mundo” “La vida es mucho más importante que el título de víctima o de héroe que me confiera la prensa amarillista. “Debemos aprender a ser misericordiosos y a darnos apoyo y a buscar lo supremo porque solo así se conseguirá la verdadera salvación de la humanidad”. Cuando la violencia es el lenguaje del desespero y de la impotencia, no podemos estar satisfechos con lo que miles de alumnos aprenden en universidades y colegios. Nacer para morir en una trinchera de guerra o en una calle de una metrópolis cualquiera no es ciertamente un objetivo atractivo para nadie. La solución no puede ser policial, sino tiene que ir más a fondo de nuestros procesos educativos. La vida es mucho más importante que la publicidad que hagamos de lo trágico. Pero por lo que vemos en los medios es algo tan irrelevante que se puede perder en cualquier momento. Quizás lo más lamentable es que hemos perdido la conciencia de la importancia de la vida y de la importancia de cada ser vivo. Y ahora hemos quedado atrapados por la publicidad y el escándalo.

“Hay una eficacia inspirada por el amor que va mucho más lejos y es mucho más grande que la eficacia inspirada por la ambición…y sin amor que es lo que nos da una comprensión integral de la vida, la eficacia solo engendra crueldad”.


En los momentos actuales los objetivos de la educación para una sociedad de consumo, están contaminados con un desarrollismo a toda costa. Estamos más interesados en “fabricar más ingenieros, más médicos, más psicólogos, administradores, educadores para que salgan a luchar para posicionarse y ser felices”. La verdad de la vida, no es tener más o menos, sino ser lo que somos. Millones de seres humanos a través de la educación, lograrán posicionarse socialmente, lucharán por ser cada dia más afluentes , pero quedarán atrapados en las exigencias del tener para ser, de un consumismo que mata todo idealismo y crecimiento. El engaño está en que cuando hablamos de la felicidad no es algo que se conquista a la fuerza, ni con armas, ni con dinero, ni con posesiones materiales porque ser feliz es encontrarle sentido a la vida, y ser responsable de la administración de algo trascendental, de un intangible que está dentro de cada uno de nosotros.


La ignorancia y la mediocridad llenan las aulas y los puestos de importancia por tantos líderes que guían sus naciones hacia su autodestrucción…aunque quizás vidas tan disparatadas nos ayuden a entender lo absurdo de las guerras…y de las muertes innecesarias y de los conflictos humanos…porque de alguna manera, siempre caemos en la tentación de destruirnos para tomar conciencia de nuestra polaridad básica. Lo realmente patético es que la vida está contaminada con muchos antivalores que niegan la vida pero que producen buenos dividendos. Y eso es lo que está de moda.

La educación es la comprensión de uno mismo:

“ Lo que necesitamos no son idealistas, ni individuos con mentes mecanizadas, sino seres humanos integrales, inteligentes y libres…” “La educación en el verdadero sentido, capacita al individuo para ser libre, y para favorecer a otros en amor y bondad”.

Una sociedad vacía forma líderes vacíos, y es una sociedad marginal. El desarrollo, y la democracia, se construirán con sociedades que le encuentren el sentido a la vida de cada ciudadano y garanticen el respeto por sus derechos y seguridad. Las sociedades marginales abundarán en normas y restricciones y todo se resolverá alrededor del poder o del tener.

“Solo el amor puede crear la comprensión de los demás. Donde hay amor, hay comunión instantánea con los otros, en el mismo nivel y al mismo tiempo”. Donde hay amor hay respeto y confianza, hay alternativas y crecimiento. Cuando los ciudadanos se sienten vacios, faltos de amor se les deja a los gobiernos que se encarguen de la educación de los hijos y de la dirección de nuestras vidas …”. Y entonces gobiernos y religiones buscan el control y el dominio de la educación…y de nuestras vidas ”.

“Donde se cultivan las ideologías y los rituales de poder, y las carencias y la desconfianza y abunda el discurso y las promesas…y la mentira y la marginalidad. “La suprema función de la educación es producir un individuo integro capaz de enfrentarse con la vida como un todo”.

“Nadie pone en duda que leer, escribir, aprender geografía, matemáticas, idiomas sean conocimientos útiles.” Pero de ser tan doctos hemos llegado al irrespeto de lo que el universo, la vida, el amor, la familia, los valores significan. Ser competentes en estas materias no nos hará competentes para comprender la vida y para ser felices. “La vida es además dolor, gozo, fealdad, amor, ternura, violencia…”, muchas polaridades y paradojas que se nos presentan a diario y que tenemos que aprender a manejar y la técnica jamás nos ayudará a ser más personas con más comprensión sobre nosotros mismos y nuestras propias dualidades. “Las universidades están produciendo en el mundo entero, excelentes técnicos, matemáticos, físicos, arquitectos, ingenieros…” pero en muchos casos engreídos de sus talentos y conocimientos, y alejados de los otros, incapaces de la comprensión, capaces de producir bombas atómicas, de crear nuevas tecnologías de guerra que hipotéticamente podrían hacer desaparecer el planeta. Ya no se trata de monstruos de ciencia ficción, sino de seres como nosotros que utilizan sus conocimientos para violar las pautas del universo, para cambiar los códigos genéticos, y las variables éticas y ecológicas… ¿A dónde queremos llegar…?. Ya lo hemos probado con Hiroshima y Nagasaki… y con la Guerra de Vietnam y con la del Golfo, y con la de Afganistan y con la crisis financiera...y con todo el desorden ecológico que se nos viene encima…Seguimos en una carrera loca, retando al universo…Stanley Kubrick en 1962 lo expuso en su documental de la Naranja Mecánica…en ese entonces era pura especulación…hoy es pura realidad.

“Sin la comprensión de nosotros mismos, la mera ocupación nos lleva a la frustración con sus inevitables evasiones a través de toda clase de actividades perjudiciales. La técnica sin la verdadera comprensión conduce a la enemistad y a la crueldad, las cuales tratamos de enmascarar con frases agradables al oído”. “Nuestro progreso técnico es fantástico, pero solo ha logrado aumentar nuestro poder para destruirnos los unos a los otros …y hay hambre, miseria, en todas las regiones del la tierra…No somos felices, ni tenemos paz…” ¿Con que armas se extinguieron millones de seres humanos en las últimas guerras, de Vietnam, de Corea, de Afganistan e Irak , en Africa, en las selvas de Colombia…? ¿ Quiénes y dónde se fabricaron…con qué intención?. ¿ El argumento que producir armas de destrucción masiva pudiera ser un buen negocio para un país moderno…tiene acaso fundamentos éticos…o sigue siendo la misma gran mentira que en los tiempos antiguos…?

“ La verdadera educación no depende de los reglamentos del gobierno, ni de los métodos de un sistema determinado, sino que está en las manos de padres y de maestros”. “… la felicidad creativa solo surge cuando hay riqueza interna…” Y la riqueza interna es la libertad de crear que nace del propio conocimiento, un estado de conciencia del ser del cual se han ausentado los conflictos y las tristezas del yo…Ser creativo no es solo producir poemas, estatuas o hijos…Es también encontrarse en el silencio con uno mismo, donde se conoce la propia verdad. La verdad se encuentra en la cesación completa del pensamiento y el pensamiento cesa solo cuando el yo está ausente, cuando la mente ha dejado de confabular prisionera de sus propias ambiciones…”

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