miércoles, 29 de julio de 2009

El Mundo del Café


De las prácticas humanas más agradables y más enriquecedoras es la de conversar con otra persona. La conversación da para todo: para el rato agradable, para el amor y la seducción, para la negociación y el manejo de diferencias, para la paz y para el desarrollo. Lo que más ha sufrido con el avance de la tecnología en este mundo moderno es el contacto y la conversación con el otro. Nos hemos retirado a nuestras propias trincheras, buscando hablar a través de la amenaza, de la estrategia y del miedo o permaneciendo en silencio. Hacer contacto es la necesidad fundamental de toda persona. Sin contacto no hay comunicación, no hay intimidad, no hay vida. Necesitamos conversar para recuperar el contacto, reconfortar nuestros cuerpos y darle aliento a nuestros espíritus. El mundo del café es una manera sencilla de volver a lo obvio: al contacto, al diálogo, al aprecio del otro y a la convivencia humana. Conversar no es hablar por hablar, sino es compartir con el otro diferente, escuchando y aportando nuevas ideas, tomando conciencia de la existencia del otro como pieza esencial para el diálogo. Lo que se busca en la conversación no es tener la razón, ni sentir que hemos descubierto la verdad, es simplemente hacer contacto con el otro diferente, y sentir que podemos estar de acuerdo o en desacuerdo, sin necesidad de descalificar o descalificarnos.

Tomar café es antes que nada un ritual. Los rituales existen en las culturas para que sus integrantes hagan contacto y puedan compartir su visión, sus valores, sus tradiciones. El formato de “tomarse un café”, es algo que siempre ha existido…desde la época primitiva porque culturalmente el café siempre ha servido para el contacto, para la intimidad y la conversación. Los amigos toman café mientras conversan. De hecho no es nada nuevo, porque a los humanos siempre nos ha gustado conversar en nuestro mundo local, la conversación del café es una excelente metáfora de lo que conforma una relación nutritiva. El Mundo del Café es un movimiento mundial que busca acercar a los humanos, a sus necesidades e intereses, poniéndolos a conversar para la toma de conciencia y para definir objetivos prácticos de acción, poniéndose de acuerdo en cosas que son importantes para la convivencia humana en cualquier contexto humano.

Conversar en el mundo del café, es una metáfora poderosa que nos permite abrirnos con confianza y tratar de hacer contacto con el otro diferente y conocer otras maneras de pensar y de hacer las cosas en nuestros trabajos y vida diaria. El poder de la conversación, es sobre los muchos intangibles que usamos todo el día, todo el tiempo. Lo importante es tomar conciencia de la conversación, como un proceso clave en los negocios, en las relaciones, para el manejo de situaciones críticas. Visto de esta manera se nos abre un gran campo para la comprensión humana y para la tolerancia y para el diálogo creativo. Lo esencial es que tengamos la disposición y mente abierta para conversar y que aceptemos las reglas básicas para que el diálogo tenga lugar, y no sea un simple monólogo, una exposición ex cathedra.

En el mundo del café, se formulan preguntas estratégicas que salen de las necesidades que ayudan a respondernos inteligentemente. Las preguntas abren nuevas posibilidades y energías y nos permiten acercarnos al otro, a su mundo íntimo, a conocerlo y a apreciarlo y a compartirlo. Conversar, de una manera inteligente, hace toda la diferencia. El ponerse en los zapatos del otro, hacer conexiones con otros puntos de vista, y asomarnos a la posibilidad de compartir una visión con muchos otros, nos da un sentido de pertenencia y de identidad necesario para seguir creciendo. En algún momento de nuestras vidas hemos estado en la situación de conversar con alguien de una manera más especial y por una razón muy personal: porque nos caía bien, porque sentíamos que alguien nos entendía perfectamente, porque compartíamos los mismos valores y la misma visión de vida. El mundo del café, hace del arte de conversar una experiencia humana diferente que nos ayuda a entender la versatilidad del ser humano cuando se apresta a formar parte de una red de interacción y de energía para el cambio

La conversación es un proceso medular en el crecimiento de todos los sistemas: en las personas, en la pareja, la familia, la empresa y la comunidad, la conversación es vital. Los muchos malentendidos surgen de la incapacidad de comunicarse y de conversar, compartiendo y respetando otros puntos de vista. Los sistemas cerrados, se caracterizan por no dejar chance a la contribución del otro. Lamentablemente muchos grandes maestros y muchos líderes se precian de ser dueños de la verdad, los únicos en tener razón, y así es como han perdido toda credibilidad, porque no fueron capaces de entender del valor del otro como enriquecimiento del yo solitario. Un verdadero maestro, un líder está por encima de ese delirio de ser el único poseedor de la verdad, el responsable de los nuevos cambios. Lo importante es darse la oportunidad para conversar y confrontar ideas y puntos de vista y sentirse libre para crear nuevos horizontes…sólo asi llegaremos a donde queremos…porque la verdad como objetivo es algo abstracto…porque antes de ser poseedores de la verdad, necesitamos conocernos y hacer contacto los unos con los otros y ser humildes para reconocer los derechos del otro. Si nos encerramos en el mapa de “yo tengo razón”, habremos matado nuestro propio crecimiento porque habremos cerrado las puertas que nos llevan a la dimensión esencial: “Todos somos importantes y tenemos derechos…” . No puede haber vida sin libertad y no puede haber libertad sin derechos y sin la oportunidad de conversar con el otro y de confrontar nuestras ideas y puntos de vista y tomar conciencia de lo mucho que nos queda por aprender.

Conversar es agregar valor a lo que otros han dicho. Para conversar se necesita imaginación y creatividad, para no quedarse atrapado en las barreras del prejuicio o de la soberbia de ser los únicos tenedores de la verdad. Para conversar hay que preguntar. Las preguntas son herramientas estratégicas que nos abren muchas puertas y nos permiten descubrir otros mundos diferentes. Y yéndonos a lo práctico de lo que digo: Cuando surgió el incidente de Honduras, aparecieron como siempre muchas interpretaciones antagónicas. Unos acusaban a otros y de alguna manera todos querían arreglar el entuerto a su manera, arrimando la canoa hacia su propia orilla. Lo trágico es que se montó un circo con personajes folklóricos, salidos algunos del subdesarrollismo y de la marginalidad, la misma que ha hecho que los líderes carismáticos y populistas aparezcan, quienes con amenazas y descalificaciones e insultos siguen tratando de arreglar las diferencias a través de la descalificación y de la ofensa. Los resultados ponen en entredicho las competencias de los políticos y burócratas de oficio en manejar situaciones complejas. Nada ha mejorado sustancialmente. Quizás porque no había ni siquiera voluntad de hacerlo. Lo que pareciera haber sido una necesidad de todos de buscarle una solución inteligente, con tantos discursos y tantas marchas y contramarchas se ha desviado hacia otros terrenos que sin duda será aprovechado por los manipuladores políticos. Lamentamos que en estas circunstancias ni los protagonistas del problema, ni los que salieron a condenar o a apoyar, ni los organismos internacionales, hayan entendido ni siquiera cúal es el problema y se hayan sentado dándole importancia al diálogo, y a la conversación como herramientas de una democracia de procesos. Lo que se ha montado es un teatro político con agendas ocultas de cada parte, sin que se les haya ocurrido comenzar por conversar y dialogar. Ni se dieron el tiempo para reflexionar y para dejar de un lado posiciones individualistas creando un contexto cómodo donde pudiera haber habido un dialogo de todos escuchando al otro y poder ver su punto de vista. Por supuesto con el paso del tiempo las posiciones se han radicalizado, y ya han aparecido como de costumbre toda suerte de propuestas desde las más escatológicas hasta las más humanas. De todas maneras sabemos que en caso de cualquier conflicto la vida de los protagonistas políticos estaría más que asegurada…quedando las vidas de los humildes más expuestas a la muerte. Pero ninguna de las soluciones responde a las necesidades de nadie…sino de los que tienen interés que siga habiendo problemas porque ellos como los zamuros viven de la miseria ajena o de los que tienen miedo de perder posiciones de poder. Desde esa perspectiva nadie, estoy seguro daría su brazo a torcer. Porque ni los guerreristas, ni los radicales, ni los indiferentes tienen otra solución que no sea dominar, controlar al otro, es decir prefieren la muerte, la guerra, la destrucción…soluciones que podrían tener un alto costo en vidas y en sufrimiento humano, sobre todo para un pueblo que ya ha tenido una cuota excesiva de humillación y sufrimiento. ¿ Y por qué no sentarse a conversar?. Los políticos son dados a medrar en la confusión y a complicar lo que es simple. Nunca son dados a conversar, porque no saben escuchar al otro…Les gusta dogmatizar, hablar ex -cathedra, sermonear…e imponer…y a los militares de segunda lo que les sale es obedecer. Siento que la humanidad está cansada de tantas guerras inútiles y de campos de batalla y de campos de concentración…y de ecocidios y de exterminios y de pensar que unos pocos- la minoría que tiene el poder- es más importante que la mayoría. Nadie tiene derechos sobre la vida y la intimidad de nadie. Ciertamente la terquedad, y el prejuicio han dejado de ser una alternativa.

Quizás nos convenga a los humanos comenzar a aprender a hacer lo que de alguna manera hemos hecho toda la vida, pero esta vez hacerlo de una manera más inteligente y consciente. Sin duda que a base de fracasos, algo habremos aprendido pero conversando quizás podríamos evitarnos las guerras, las muertes de tantos inocentes o recuperar a nuestra pareja, y al hijo que hemos perdido. La solución estará siempre en la conciencia de que “conversando se entiende la gente” . No tenemos otra alternativa que seguir conversando hasta llegar a sentir que las relaciones humanas se cultivan dentro de un código de valores humanos de respeto a la dignidad propia y la del otro. Nuestro único objetivo conversando con el otro es el de ir creando una red humana de personas que tengan fe en la convivencia pacífica y saludable. Las nuevas tecnologías nos ofrecerán cada día más estas posibilidades para diferentes tipos de conversación. Porque de las conversaciones nacerá la necesidad de cultivar el conocimiento y la sabiduría de cómo ser mejores seres humanos.



“Y todo se reduce a ésto: todo en la vida está interconectado. Estamos atrapados en una red de mutualidad, que no podemos escapar, atados a un único destino. Lo que afecta a uno directamente, afecta a todos indirectamente” (Martín, Luther King).

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