viernes, 12 de junio de 2009

El Político



Ortega y Gasset pensaba que el político era un “espécimen raro, en vías de extinción”. Lo de raro quizás se refería a su manera de comportarse. Lo de extinción quizás sea difícil predecirlo porque el político por lo general sabe sobrevivir, se evade y se metamorfosea…se debe a quien lo usa. Por muy corrupto que sea, y por muchas promesas que haga… por mucho que mienta y por muchas promesas que deje de cumplir… el político no se debe a su conciencia…y seguirá existiendo porque su jefe o sus seguidores lo necesitan, porque los oportunistas lo aprovechan y la comunidad le teme. Nadie los quiere pero de todos saca provecho. Para quienes no han tenido cuna de oro, ni bienes de fortuna…que son la mayoría, la política es una excelente profesión y una escalera directa al reino de la importancia. Lo de espécimen raro, quiere decir que la familia del político es su partido y su autoestima está en llegar al poder, su máxima ambición por los caminos verdes, y su manera de salir del anonimato de pueblo chiquito es tener amigos importantes, como “los doce apóstoles… de los años 70” y amigos afluentes que lo toman en cuenta. Sin duda hay políticos honestos y congruentes, en contacto con la gente, sinceros y responsables y con vocación de servicio que cultivan la ética y la moral y todavía tienen conciencia. Pero esos son “avis rara”.

El político siempre anda tramando algo, buscándole cuatro patas al gato, interpretando la realidad y cambiándola de sentido, según le convenga. Su máximo motivo es ganar las próximas elecciones y estar bien con su benefactor, destruir a sus adversarios aunque diga y se contradiga con la democracia y sus valores, pero lo que le importa es el discurso,la diatriba y la aparición mediática, lo acomodaticio y lo superficial. Los hemos visto en estos últimos tiempos…en escenarios locales y también mundiales. Los políticos han perdido liderazgo porque han perdido foco, y se han agotado en el discurso, las cortesanas han desaparecido, los sequaces han cambiado de dueños y por vez primera el “pueblo” ha comenzado a tener conciencia y a exigir sus derechos…

Con la pérdida de liderazgo la credibilidad ha caído al piso, porque ya nadie cree en ellos. Dificil de creer en alguien que hoy está con el gobierno y mañana con la revolución. Lo peor es que el mundo está revuelto –va de crisis en crisis – y no perdona las incongruencias y los políticos cultivan las incongruencias como estilo de vida, raramente leen los procesos e ignoran con frecuencia lo que está pasando. El político se pierde en análisis interminables, basados sobre hipótesis inválidas. Ellos disparan a ver si aciertan y se aferran a sus fantasías e hipótesis, distorsionando la realidad. En la desesperación acusan y descalifican…pero son esas cortinas de humo a las que nadie teme.
Más recientemente han aparecido “los muñequitos de torta”, “los intocables”, que se creen “indispensables”, “los eternos candidatos…” los que prometieron hasta la saciedad y no pudieron cumplir pero siguen insistiendo, que “son ellos la solución “, amenazando y prometiendo sin darse cuenta que son más de lo mismo. Lo malo para ellos es que la gran masa del 70% ya les agarró el tumbao y saben que no saldrán de su “parálisis paradigmática”. Ni las marchas, ni los discursos, ni las promesas, ni las amenazas, ni las caras de víctimas…van a cambiar el rumbo de las cosas porque los políticos aquí y en todos lados han dejado de ser líderes con visión, con presencia, con credibilidad. El problema es de liderazgo…de valores, de hombría…que no le tenga miedo a la cárcel como Mandela…ni a la muerte como Martin Luther King…ni a los adversarios como Gandhi…Esa especie de “político líder” no se cultiva con un micrófono en la mano.
Tarde o temprano los políticos se quedarán solos….porque ya están solos…los nuevos líderes serán los ciudadanos con una conciencia más clara de si mismos y del otro, preparados para el diálogo y el contacto. Los líderes del futuro quizás estén en este momento en las cárceles, aprovechando el retiro, meditando y revisando su liderazgo desde otra perspectiva y seguro que saldrán revitalizados.

Los políticos que no han tenido el olfato, la intuición, la previsión para entender todo lo que pasa en su entorno…ya dejaron de ser líderes… Ahora nos quejamos de quienes salieron electos y del daño hecho a la patria…pero nos hemos olvidado que mientras uno decía votar, el otro defendía la abstención y otro salía con otra ridiculez…y cada uno estaba en lo suyo y no en lo nuestro…: lógico y sencillo y de sentido común…para un político es quizás más fácil hablar y hablar y hablar que ponerse de acuerdo para ver como atravesamos ese desierto de miserias humanas, de mala calidad de vida, que no merecemos. Pero que un político entienda y cambie de opinión no es nada fácil…porque para ellos el otro no existe…y el otro con necesidades y carencias y problemas de resolver es simplemente un estorbo en su carrera. Y yo me pregunto ¿para qué querrán los políticos ser políticos?. Para ser eternos candidatos?. ¿Por qué existen cuando nadie los necesita…dejen que los ciudadanos hablen…que intervengan…que resulevan…Para que queremos alguien pensando, decidiendo y solucionando por nosotros…No necesitamos tantos alcaldes, ni alcaldesas, solucionando nuestros problemas…porque la tentación para el político es muy grande: confundir lo personal con lo colectivo y terminar como aquel rey quien decretó: Francia soy yo…La cosa es que un político nunca se dará cuenta el otro –diferente al yo- somos muchos. Yo a un político les recomendaría que se tomase primero un curso de silencio, para que dejen de hablar y escuchen…y después que aprendan a comunicarse con humildad, a ser líderes competentes en competencias interpersonales. Comunicación y humildad son carencias dramáticas de los políticos…que no han entendido que el diálogo y la convivencia y el bienestar son prioridades para una sociedad democrática. Después vendrán la ética y la ecología y la democracia.

Caracas 12 Junio 2009

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