miércoles, 27 de mayo de 2009

La oposición

La oposición en Venezuela ha tenido sus páginas de gloria, también las ha tenido de sacrificio y dolor, y unas cuantas grises llenas de incongruencias y de mucho sinsentido. Lo nuevo y lo que desconcierta es que pareciera más bien una oposición que no está a la altura de las circunstancias, sino alineada a los intereses del gobierno. Lo peor es el protagonismo, la necesidad de notoriedad, de algunos de los líderes, queriendo ser el único, el elegido, el destinado a salvarnos a todos los demás, creyendo que son ellos quienes tienen “ la fórmula secreta” para salvar el país de la barbarie. Sabemos quién es el enemigo, qué quiere y conocemos todos los pasos que está dando para lograr lo que quiere…Y sabemos que hay una buena cantidad de ciudadanos, que conforman la mayoría, que ya no están de acuerdo ni con el gobierno, ni con la oposición. En democracia lo lógico sería pensar que existe una oposición…y que en democracia da para todos los gustos y sabores. Lamentablemente lo que llamamos oposición es un saco de gatos, donde no hay nada claro: ni objetivos, ni liderazgo, ni siquiera un compromiso para llevar un plan de acción adelante. Quizás por eso la paradoja que siendo mayoría, la oposición es minoría.

Para el gobierno, oposición son los que no están con el gobierno: los escuálidos, los oligarcas, los pitiyankees, los traidores a la patria, con los mil descalificativos que ese día le provoque al gobernante. Para muchos pareciera que la oposición es donde han quedado atrapados todos los que no han decidido no estar de acuerdo con el gobierno: los descontentos, los maltratados y abandonados a su suerte, los renegados, los inconscientes que ni siquiera saben –ni les interesa saber- que son oposición. Lo de ser oposición no es un fenómeno gratuito, casual…sino algo que ha estado sucediendo como suceden tantas cosas en Venezuela, a espaldas del venezolano: como un aguacero…que se convirtió en vaguada, o como un accidente…que se convirtió en tragedia…o como una pelea entre bandas que se convirtió en matazón… Antes la división era entre gobierno y oposición. Hoy en día: hay un gobierno y hay un gobernante. Uno puede estar en contra del gobierno, pero muchos siguen estando con el gobernante. El límite es emocional: porque aunque no me gusta el gobierno, ni los ministros, ni los militares…todavía espero que el gobernante cumpla su palabra.

Muchos que se llaman oposición, lo son porque son adictos a la contradicción, eternos rebeldes sin causa –siempre lo han sido, siempre han querido estar en la acera de enfrente. Al otro le gustan las marchas, o es alérgico a las cadenas y a los desfiles militares o grita consignas, aplaude, baila, canta, y se divierte o y hasta recibe ocasionalmente su dosis del “gas del bueno” un cariño de los revolucionarios socialistas que tanto aman al prójimo y respetan los derechos humanos. Pero también hay de los que después de la marcha-donde se encontraron con amigos del pasado- salen a reunirse con el ministro o con el general con poder pero sin conciencia, ni formación gerencial a discutir los destinos del país…y se creen ni-ni, esperando la oportunidad para el “tronco de negocio” En la oposición hay de todo: hay ingenuos, caídos de la mata, hay pícaros de siete suelas, hay oportunistas, y hay quienes ignoran por qué están en la oposición. Y hay los interesados, los que buscan y esperan beneficios de ver, de saludar, aclamar a los dueños del coroto, negociando el futuro de los opuestos haciendo concesiones para lo que nadie los ha facultado…después están los amigos de los líderes opositores (madres, novias, hijos, escoltas) los jalabolas…que hablan pa’lante y pa’ tras. Y los narcisos de siempre que se creen indispensables y mueren por tener un micrófono cerca. Están los coleados, y están los infiltrados… y no olvidemos los que han claudicado y han abandonado las filas del dedócrata o han caído en desgracia…y después una legión interminable de descontentos, de insatisfechos, por menudencias y los arrechos de siempre con su antiguo dueño…Para ser justos también hay un grupo de líderes y políticos autoproclamados que piensan que los demás somos tontos o imbéciles y nos van a engañar con espejitos y con slogans publicitarios. Lo cierto es que la oposición es una gran masa amorfa, sin identidad, sin liderazgo o mejor con exceso de líderes sin poder, ni presencia, autoproclamados, disfrazados de mil colores …sin dirección, ni destino…y con apoyo de amigos y de quienes quieren seguir siendo los dueños de los entretelones. En la oposición caben todos, porque ni existe la marca, ni existe la convicción, ni existe la conciencia, ni existen los valores que aglutine, ni la visión de un país diferente que emocione, ni los proyectos…sino puros intereses personales. Por eso termina siendo una oposición cómoda, desarticulada, sin sentido…a la espera de un líder carismático para que la guie…y cada uno pensando que ese líder aclamado, especial si me va a resolver mi problema… Eso quizás explique el perfil de los que desfilan todos los días por los estudios de TV. La oposición venezolana es algo abstracto aunque exista y tenga sus características propias: es una oposición dividida, ahí están los 240 partidos que se han formado en la historia democrática…y están los intereses de los que se llaman demócratas – una palabra que ha perdido punch, están los que se dedican a boicotear a los otros, los que matan los procesos de integración y mantienen a la oposición dividida, con sus mapas de personas importantes, de sábelo todo, de los que se postulan como salvadores de un país…que no existe…cada uno yendo improvisadamente por su propia trocha, con sus propios seguidores…quitándole a los que saben y pueden la oportunidad, y están los nariceados los que son transferibles, comprables, manejables…invasores que se han ido apoderando de Venezuela y la han convertido en un país marginal. Lo que tenemos es lo que merecemos, una oposición de discursos y análisis de expertos, de canales de TV, para hablar y hablar y no decir nada, y los que siempre esgrimen la misma coartada: es que el calor, es que la gente, es que los gases o las lacrimógenas y los Bin-Ladens o es que la guardia o la policía…cualquiera cosa sirve de excusa para no salir de su hueco paradigmático. Quizás por eso la convocatoria de los líderes de oposición no llega, porque no se les ve el compromiso generoso, sino el mediático, como dicen hoy día. Pero les falta el coraje y la humildad para saber qué significan ellos como oposición en democracia. Y por supuesto en la oposición están también los miles y miles de venezolanos que piensan que los que gobiernan son los marginales, los feos, los corruptos, los pillos…los culpables. Una oposición no se puede construir desde la improvisación con un black berry en la mano. Todos quieren ser alcaldes, todos se sienten competentes para ser gobernadores, y hasta presidentes…sin tomar conciencia cúales son las exigencias de un liderazgo con presencia y credibilidad, con ética y conciencia social. Dios sabe para qué querrán ser líderes, quienes ni siquiera saben ser ellos mismos.

¿ Qué se puede esperar, de una masa sin conciencia y sin dirección?. Una masa sin visión y con líderes de poca monta, con escaso pensamiento estratégico, y mucho discurso, quizás sea peor que el gobierno mismo. En la actualidad, Venezuela vive “momentos de parto”: polarización, violencia, intriga, fragmentación, y división, y por supuesto la desaparición de valores y tradiciones…que a muchos les produce miedo y angustia…Hay quienes se han ido…pero su manera de oponerse es no oponiéndose, acurrucándose en el ni-ni . Quizás lo más grave de todo es que los supuestos líderes de la oposición, en su mayoría, piensan que están claros, que son los nuevos Moisés, para llevar a su pueblo a la tierra elegida pero lo cierto es que carecen de competencias gerenciales, comunicacionales y de liderazgo y no saben tomar decisiones…aprendieron a manipular para sobrevivir, cada uno navegando hacia su propio destino, con su propio grupo de amigos. Los líderes de la oposición, por regla general, no tienen una lectura inteligente de los procesos que vivimos. Ignoran que nuestro problema es de pensamiento y de cultura … lo que nos hace subdesarrollados es una manera de pensar, de sentir, de hacer las cosas, de comunicarnos y relacionarnos…que nos impide saber qué queremos y cómo lo logramos. A los líderes, les falta pensamiento y pasión, y competencias para orientar a la comunidad a logros concretos, que despierten la energía de un organismo que hace tiempo está en terapia intensiva. La masa jamás se convertirá en un equipo inteligente porque no cree en si misma, y si esperan que aparezca el líder salvador –mesiánico, hablador de pistoladas, ofreciendo lo que no tiene. Los marginales ya tienen su propio líder y desde su marginalidad ellos decidieron construir un país utópico…donde uno solo manda, y uno solo piensa, y muy pocos salen beneficiados…Ellos tienen quien piense por ellos, decida por ellos, hable por ellos, se desempeñe por ellos y los absuelva de todos los disparates que han cometido, con las promesas que algún día se les abrirán las puertas del Olimpo, de la prosperidad….con igualdad y sin exclusiones. Y cuando la oposición despierte –se encontrarán que quedaron excluidos- . Necesitamos conciencia para ser congruentes. Venezuela meceré tener una oposición seria, responsable con líderes servidores, no capataces, ni jefes civiles…ni jalabolas de los medios que vivan con la tentación constante de cambiar para salir ganando y favorecer a los suyos en la repartidera : Sigue vigente el mapa perverso de “cuanto hay pa’eso”.

La canción lo decía: ¿ mamá que será lo que quiere el negro…?...El negro, el pueblo lo que quiere es bienestar, desarrollo, justicia, paz, educación, transporte, viviendas…y poder educar a sus hijos y satisfacer sus necesidades y alguien que sepa gerenciar, liderar, hablar, servir, trabajar por la comunidad y no hablar tanta paja. Pero los mapas del pueblo marginal van por otro lado: la comodidad, de resignación, de pasividad, de sufrir y esperar…que me lo regalen, me lo den gratis, sin mucho esfuerzo…mangos bajitos hasta que Dios nos quite el estorbo de en medio…y nos mande otro igualito a nosotros…Ya llegó uno igualito al 30% de la población…Yo tendría cinco recomendaciones para los que quieran ser oposición:

a. Tener conciencia de quién soy y qué quiero. Cultivar la conciencia: la fuerza que hace que cada organismo animado o inanimado esté claro con su razón de ser, con su identidad y con su fin último. La fuerza interior que hace que el cuerpo crezca, que el ojo se adapte, que los músculos reaccionen y los pulmones se llenen de oxígeno, abriendo los canales de energía y armonizándolos, haciendo que el cuerpo todo se expanda y crezca y que todo tenga su propio significado.

b. Deshacernos de todos aquellos líderes de pacotilla, autoproclamados…narcisos y “muñequitos de torta” que no pueden vivir sin declarar, analizar y presumir que son los más bellos, competentes.


c. Guerra a muerte a los jalabolas y a los oportunistas, sobre todo a los que quieren sacarle provecho personal a la crisis… Y aquí tenemos que incluir a banqueros, a industriales, a empresarios…quienes se arriman al árbol que da sombra.

d. Organizar a la base en redes para que tengan una manera de comunicarse entre todos y exponer sus necesidades con fuerza y energía y empujar la carreta hacia la estrella.

e. Que cada uno asuma su responsabilidad en sentirse parte de lo que ha sucedido sin culpabilizar al otro. La Venezuela que hemos hecho, la hemos hecho todos, unos con su pasión otros con su desidia. Unos con su amor otros con su desprecio. Unos con su talento otros con su ignorancia. Venezuela es de todos, la hemos hecho todos.

De una oposición con conciencia, con liderazgo, con fuerza interior, nacerá la verdadera respuesta, la que necesitamos para organizarnos en una red poderosa, para que podamos en unas elecciones justas solucionar el problema que todos queremos solucionar. La ideología ya no nos sirve…lo que necesitamos es el poder de la conciencia que nos dará identidad, vinculación y un desempeño diferente. La oposición necesita conciencia y valores democráticos, con un proyecto que defender , con una comunidad-sujeto …a su lado , con diferencias culturales y ambientales…pero con un lenguaje de poder y de fuerza que convenza y que no quede desvirtuado por el doble mensaje , ni por la mentira, ni por el pantallerismo de ¿ espejito… espejito quién es el más bonito?. De eso no se trata.

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