domingo, 10 de mayo de 2009

El Presente


Al venezolano le gusta mirar hacia el pasado. Hay algo de magia en ese pasado: quizás la necesidad de cerrar situaciones personales harto dolorosas, quizás encontrar a quienes lo maltrataron y no lo tomaron en cuenta, o quizás la esperanza de que lo sucedido no hubiera nunca existido... Reconozco que de vez en cuando aparecen unos pocos irreverentes que se atreven a mirar hacia el futuro, a hacer las cosas de otra manera y hablan de sus sueños, del desarrollo, inventan cosas, escriben libros, y se salen del montón, convirtiendo sus sueños en realidades. Pocos han sido profetas en su propia patria…que terminan yéndose del país…y se destacan pero el montón, un gran montón de venezolanos caminan hacia delante, mirando para atrás. Y se quedan paralizados en esa primera polaridad que cultivamos, y que instalada, en nuestra cotidianidad se traduce en paradojas : somos ricos para terminar pobres, buscamos el desarrollo para terminar en el subdesarrollo, somos rebeldía para someternos.

La verdadera crisis del venezolano, es la que está encerrada dentro de cada venezolano. Una geografía mental perversa que hace que el venezolano en los momentos actuales, de situaciones difíciles, de oportunismo exacerbado, de cambios… se desempeña de espaldas a su verdadero destino. Es como si le hubiesen quitado el piso…y todos hubiesen terminado “como pajarito en grama”, mirando en todas las direcciones, confundidos buscando de dónde va a venir la luz, el remedio, la solución…el líder carismático… que resuelva…y tome decisiones. El “agarrando aunque sea fallo”, o el “llueve pero esperando que escampe”… es como un alivio de tísico por aquello “que no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista” Por supuesto que “en río revuelto, ganancia de pescadores”…y cada día aparecerán nuevos revolucionarios- fotocopias de los anteriores- predicando una revolución imaginaria, amenazando con cambiarlo todo, aunque también vemos que aparecen los eternos oportunistas y los bregadores, los resilientes que nos ofrecen la segunda polaridad, aun sin resolver. Lo que vemos y observamos es que el grueso de la población busca “pasando agachado” , “cómodos en la incomodidad” aunque la incomodidad no es lo suficientemente incómoda como para que salgamos corriendo a organizarnos y ser responsables con lo nuestro. Quizás lo más llamativo es que al lado de los carismáticos aparecen los individualistas, los eternos aduladores y los oportunistas, dos especímenes que le hacen mucho daño a las buenas intenciones de ser diferentes.

Los líderes carismáticos –dicho de otra manera –los grandes habladores de paja- aunque son ellos los que exarceban las miserias del otro y las capitalizan en votos, y vienen con la mosca incorporada, el oportunista que siempre estará buscando enriquecerse con la miseria ajena. Es otra de las polaridades: riqueza y pobreza… solidaridad y traición. Nuestros males no se derivan ni del calor, ni del trópico, ni de la mezcolanza de razas…sino de las polaridades provenientes de paradigmas, mapas, valores y creencias, en fin de una cultura, de una manera de ver las cosas desde lo irreal por haber perdido contacto con el presente. Entonces el problema, no es el problema”. El problema no está en nadie en particular, un culpable maldito de todo lo que nos sucede, sino en una manera de pensar, en una manera de sentir, en una manera de hacer las cosas que niega la verdad de lo que es obvio, de lo que sucede en el presente. Esa es la verdadera esquizofrenia, cuando perdemos contacto con el presente y nos aferramos a los fantasmas, recuerdos, abandonos y maltratos del pasado. Y nos sentimos con un pie en el pasado y otro en el presente sin poder avanzar hacia el futuro. Es lo que hemos aprendido en el hogar, en la escuela, en la calle. Es verdad todos queremos ser felices y para ello tenemos: geografía, riquezas, talento…queremos gozar y pasarla bien, y tenemos cómo hacerlo … queremos bienestar y prosperidad y tener amigos y gozar un puyero pero terminamos siendo ricos en recursos y pobres en pensamiento y en acciones. El problema es que cuando perdemos contacto con el presente, quedamos a merced de nuestras polaridades…que “nos enrredan el papagayo”, y hacen que a la hora de la verdad …”el favorito no arranque”, “se queda en el aparato”. . El venezolano en términos de resiliencia, está poco menos que preparado para manejar sus polaridades quizás porque no las reconoce y segundo porque prefiere aguantar y pujar, y se resigna y evade, y se paraliza, y culpa a los demás de sus males, quedándose como el boxeador “haciendo sombras sin entrar en combate. Eso quiere decir, que cultivamos, que amenazamos y que no le entramos a los procesos, porque no sabemos qué hace en la incertidumbre, la complejidad, la diversidad. El tiempo se nos va en prometer, acusar al otro de todos nuestros males, ignorando que todo cuanto nos suceda, esnuestra responsabilidad. Hemos perdido contacto con nuestro presente.

Para salir de ese hueco que no llega a un caos total, necesitamos más conciencia de nosotros mismos, y más conciencia del otro, y del aquí y ahora para poder establecer el diálogo fértil con nosotros mismos y con el otro y poder encontrar el camino. Mientras permanezcamos en la comodidad incómoda, permaneceremos en la pasividad, lo más seguro y terminemos nariceados por el político de turno, por el improvisado vendedor de esperanza que nos ofrece la casa, el carro, la tierra…con el espejito del conquistador, mientras nosotros le entregamos el oro de lo que somos y tenemos. El venezolano como materia prima, es una excelente persona con muchas y buenas cualidades: talento, recursividad pero, con un virus de fábrica, esperando que la solución le venga de afuera, del líder carismático, del jefe, del otro extraño en quien no cree… algo que no tiene que ver con uno mismo. Nos falta interioridad, como lo decía patéticamente Rómulo Gallegos "este pueblo no tiene vida interior. Ni una palabra que revele una noble inquietud espiritual, ni un sentimiento que no sea puramente animal…tiene el alma sepultada, totalmente abolida (Rómulo Gallegos)

Lamentablemente en los momentos actuales de alta complejidad, la actitud del venezolano en general es la misma que en hace veinte años, treinta o cien años atrás. Miramos hacia el pasado, pretendiendo que aquí no pasa nada, que estamos blindados para cualquier crisis, muy ocupados para darle tiempo al país, a los hijos, a si mismo, a lo que realmente importante, entreteniéndonos en la irrelevancia. La juventud tiene mucho que ofrecer, pero lamentablemente carece de foco, y termina en comportamientos negándose a si mismos: atrapados en la pantalla, en la imagen, en los contenidos, en la ideología, en el sexo, la bebida, la droga …la política. Lo que importa es lo que no importa, lo irrelevante, lo baladí y sin sentido…lo importante, la persona queda relegada. Y eso es así porque ha sido así para nuestros padres y para nuestros líderes y para nuestros políticos y gerentes y el recuerdo es ley.

Creo que nuestros males, comenzarán a desaparecer cuando el venezolano haga contacto consigo mismo, tome conciencia, se ubique, se identifique, se vincule y tenga un desempeño diferente. La crisis que vivimos la que hemos vivido desde que somos república, nos está enseñando a buscar las respuestas dentro de nosotros mismos … Necesitamos más interioridad, más trascendencia, más compromiso. Pero en términos generales, veo que ni siquiera los líderes políticos saben cúales son los problemas que existen en el país, ni qué clase de país quieren, ni siquiera tienen un proyecto de país, y algunos de los proyectos que están sobre el tapete siguen siendo propuestas deshilvanadas, de rancio personalismo, que no agregan sentido al venezolano…ni lo sacan de su mapa de oportunista en la eterna búsqueda de a quién complacer o jalarle bolas para posicionarse mejor.



¿Qué cambios necesita hacer el venezolano?
No queremos ser franceses, ni italianos, ni yankees…queremos ser lo que somos…porque en realidad tenemos excelente valores que no practicamos. Si queremos un verdadero cambio, deberíamos empezar por fortalecer nuestra propia interioridad como familia, como padre, como madre y como hijos…como ciudadanos y como profesionales, centrándonos en el aquí y ahora, mirando hacia el futuro y cerrando las muchas heridas de atrás , identificando nuestras necesidades y polaridades y tomando decisiones sobre lo que queremos.

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